I feel good!!!“Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás”

Para aquellos que hacemos deporte: nos hace sentir bien, nos proporciona vitalidad, alegría, optimismo, felicidad… en definitiva, ser mejores personas cada día… esto se produce cuando practicamos ejercicio físico y tiene una explicación bioquímica: las endorfinas, parte de la respuesta a estas sensaciones.

¿Qué son las endorfinas? (Péptido opioide)

Son neurotrasmisores (pequeñas proteínas) producidos en el Sistema Nervioso Central, derivados de un precursor producido a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula que esta ubicada en la base del cerebro. Cuando hacemos deporte esta glándula es estimulada, produciéndose endorfinas en el organismo, su función es la de modular el dolor, reproducción, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas.

Gracias a actividades como el deporte, cosas gratificantes o simplemente reírnos, el organismo produce endorfinas, estas sustancias químicas estimulan el Sistema Nervioso y crean una respuesta física y emocional que deriva en bienestar.

Los centros productores de estas hormonas son el hipotálamo y la hipófisis, situados en el cerebro, que activan todo el organismo.

La cantidad de endorfinas que circula por el cuerpo no es siempre la misma. Algunas personas son capaces de liberar un mayor volumen, pero todos podemos servirnos de ellas para mejorar nuestra calidad de vida.

Estas “hormonas de la felicidad”, que actúan sobre los receptores de la membrana superficial de algunas neuronas, se relacionan con los mecanismos que actúan sobre el dolor y la autocuración. Sin ellas, aun estando sanos, sentiríamos molestias en muchas partes del cuerpo.

Diversos estudios han concluido que las endorfinas refuerzan el sistema inmunitario, combaten el envejecimiento y el estrés, reducen el dolor y evitan lesiones en los vasos sanguíneos.

¿Cómo liberar endorfinas?

Las endorfinas se activan con cualquier actividad que estimule nuestros sentidos:

La música: la Journal of the American Medical Association publicó los resultados de un estudio que reflejaba que la música aumentaba las endorfinas en los enfermos, disminuyendo las necesidad de medicinas.

Además… es un medio ideal para distraerse del dolor y aliviar la ansiedad, pues actúa directamente sobre el Sistema Nervioso Central y aumenta los niveles de endorfinas. También incrementa la cantidad de otras sustancias endógenas como la dopamina, la acetilcolina y la oxitocina.

Las sustancias químicas sanadoras generadas por la alegría y riqueza emocional de la música capacitan al cuerpo para producir sus propios anestésicos naturales y mejorar la actividad inmunitaria.

– Enamorarse: las neuronas desencadenan una serie de sustancias responsables del amor, las caricias y las relaciones sexuales. Entre ellas, las endorfinas, que producen esa sensación de “cosquilleo” tan común cuando nos enamoramos.

– Tanques de flotación: consiguen un estado de relajación profundo; se produce un predominio del hemisferio derecho (intuición y creatividad) sobre el izquierdo (más analítico y lógico), liberando endorfinas.

El deporte es el productor rey de endorfinas.

Y es que la actividad física es nuestra mejor herramienta para liberarlas y sentirnos mejor.

Cualquier deporte, siempre que se practique de forma constante y moderada al menos cuatro veces por semana durante 45 minutos, tiene la capacidad de liberar ánimo y hacer que nos sintamos mejor y más relajados.

Esto se debe a que después de someter a nuestro organismo a la práctica de una actividad intensa, la parte derecha del cerebro (responsable de las emociones) predomina sobre la izquierda (la razón o la lógica) y eso hace que nos sintamos mejor.

El ejercicio incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo. Diversos estudios han observado que los niveles bajos de endorfinas se corresponden con estados de pesimismo y depresión, mientras que los niveles altos están asociados al optimismo.

Además, la práctica regular de deporte favorece la producción de otras sustancias, como la adrenalina, la serotonina y la dopamina, responsables también de la sensación de euforia.

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