Las kettlebells son reconocidas por su habilidad para desarrollar una incomparable fuerza y resistencia sin el crecimiento muscular que viene de la mano de los métodos tradicionales de entrenamiento de fuerza. Además los atletas de kettlebell poseen una alta sensibilidad y un tejido dócil y suave. La calidad de sus tejidos blandos nos recuerda más a la de un bailarín o un yogui, en vez de a la de un levantador de potencia o a un hombre de fuerza. Sin embargo el grado de respuesta al trabajo físico es mucho más alto, obteniendo mejores resultados con menos sesiones.

Esto se debe en parte a la relajación forzada que generan las series de resistencia; esto también se relaciona con la habilidad del kettlebell de estimular los mecanoreceptores fasciales, proveyendo una mayor entrada neurológica.

Cuando levantamos cualquier tipo de peso, ya sea una bolsa de alimentos, un niño o un kettlebell, la tendencia es la de tensar el cuerpo para prepararlo para la carga. Los humanos han llevado a la maestría la habilidad de tensar sus músculos. Un día cualquiera en el gimnasio podéis encontrar a alguien haciendo series y repeticiones como si se estuviese por acabar el mundo. Pídele a esta persona que se acueste en el suelo y que se relaje completamente, y veréis que sostiene varias partes de su cuerpo lejos del suelo, siendo incapaz de aflojarse del todo. Nos hemos acostumbrado a la tensión e incluso a los altos valores de tono muscular. Los americanos, en particular, constantemente buscan la apariencia del cuerpo fuerte y duro.

Desafortunadamente, la contracción crónica de las fibras musculares van en detrimento tanto de la fuerza física como de, a largo plazo, la salud estructural. En términos de fuerza, las fibras musculares que están contraídas de antemano no tienen energía potencial; no pueden contraerse más y, por lo tanto, no pueden ayudarte a levantar un peso. Esto da como resultado que la fuerza se reduzca. En términos de salud de los tejidos, un tejido blando saludable está definido por su docilidad, flexibilidad e hidratación. Un tejido no saludable está deshidratado, causando que la sustancia fundamental (el fluido matriz en que las células se bañan) se vuelva más viscoso y se cargue con toxinas y metabolitos.

Las fibras musculares contraídas no sólo están emitiendo basura metabólica constantemente, también son incapaces de bombear fluidos dentro y alrededor de las células. Con qué facilidad los nutrientes puedén entrar en la célula es determinado por la densidad de la matriz fibrosa y por la viscosidad de la sustancia fundamental.

Durante la ejecución de una serie larga de kettlebell, cualquier tensión innecesaria es eliminada debido a la necesidad de obtener más eficiencia.

Simplemente es imposible mantener una tensión constante al tiempo que realizamos un alto número de levantamientos con una técnica correcta. En la medida en que el atleta se relaja y aprende a contraer sólo las fibras musculares requeridas para levantar el peso, su tejido se pone más suave, flexible y fluido. Sumado a esto, el tejido muscular en exceso es atrofiado, dejando sólo fibras fuertes y funcionales en su lugar. En el cuerpo de un atleta del kettlebell, cada fibra de un músculo es funcional, capaz de contraerse y relajarse. Esto explica la carencia de crecimiento muscular excesivo.

Seguramente estás familiarizado con los propioceptores en el tejido muscular, llamados fibras del huso muscular. Estas células comunican la longitud de un músculo al sistema neurológico y previenen las lesiones que podrían producirse por un sobre-estiramiento. Investigaciones recientes han descubierto cuatro tipos de mecanoreceptores en la fascia (las fibras del huso muscular son los únicos propioceptores que no están localizados en la fascia) los dinámicos y fluidos movimientos de entrenamiento con kettlebells estimulan estos mecanoreceptores.

Debido a que las kettlebells son un ejercicio integral, proveen una retroalimentación sensorial de todas las áreas del cuerpo.

– Los órganos golgi del tendón, localizados en las cápsulas articulares y ligamentos de las articulaciones periféricas, disminuyen el tono muscular, previniendo la lesión ante una hiper contracción.

– Los receptores de Pacini son sensitivos al rápido cambio de presión y proveen una retroalimentación propioceptiva para la coordinación del movimiento.

– Los receptores de Ruffini inhiben la actividad simpática en general (el cuerpo responde al estrés, como en la respuesta de luchar o escapar).

– Los receptores intersticiales, cuando son estimulados, incrementan la provisión de fluidos a la región del tejido.

La estimulación de estos cuatro mecanoreceptores explicaría la calidad única encontrada en los atletas kettlebell.

La kettlebell es una herramienta ideal para el desarrollo de un tejido fuerte y saludable.

Usar las kettlebells para el entrenamiento de la fuerza y resistencia genera relajación en las fibras musculares crónicamente contraídas, permitiendo un mayor flujo de fluidos y una mayor nutrición celular. Esto ayuda a disminuir la excesiva densidad muscular que podría ser un bloqueo para la fuerza y para el flujo del fluido local.

La salud del tejido es imperativa para mantener una mayor longevidad.

Un tejido conectivo rígido y sin respuesta ha sido relacionado con condiciones de dolor crónico. Además las kettlebells quizás estimulen los mecanoreceptores ubicados en la fascia.

En un artículo de 1993 de The Journal of Spine, la publicación líder en el campo de la ortopedia, se mencionó que los pacientes con dolor crónico de la baja espalada tenían, casi todos, una completa ausencia de terminales nerviosas en esa zona. Esto estaba relacionado a una deformación plástica del área (torsiones y adherencias en el tejido fascial). La falta de estímulos sensoriales de la zona lumbar llevan al cerebro a crear un mapa mental ampliado de la zona y los pacientes experimentan dolor. Este es exactamente el mismo proceso que sucede con el “dolor fantasma” en amputados. La falta de aporte sensorial de la extremidad faltante causa que el cerebro haga un mapa mental del área, creando una historia de dolor asociado. Cuando los amputados reciben una estimulación real a través de una prótesis, el dolor se reduce significantemente. Por eso, incluir actividades en tu régimen gimnástico que estimulen tus receptores sensoriales es crítico para mantener un cuerpo saludable.

Fuente: http://www.centrosanti.com

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